Spiral-Soto: Arte libre y por encargo

Arte libre y por encargo: Escultura, pintura, ilustración...

CASI OLVIDADOS (cuentos ilustrados)

 


He aquí el cuento que presenté para el proyecto final de ilustración.
Ilustraciones e historias propias. (Maquetación también).

Digamos que la imprenta lo chapuceo un poco a la hora de imprimir y encuadernarlo… y yo tampoco pude calibrar bien mi pantalla de ordenador para ajustar los colores y que salieran lo más parecidos a los originales… (Ni siquiera tenía un “pantonario” para ajustarlos por mi cuenta…), pero si no tenemos eso en cuenta tampoco salió tan mal…

Ahora que he conseguido un “pantonario”, lo revisare ilustración a ilustración, y pondré bien los colores para. Pero todo a su tiempo.

Ahora os dejo que lo veáis y lo leáis (os pongo el texto otra vez abajo por si no alcanzáis a leerlo de la imagen). Ni he metido todas las hojas del cuento (no he creído que fueran realmente necesarias para captar la idea), ni las he puesto a la mejor calidad (por motivos de seguridad no fuera que algún “aprovechado” quisiera hacer uso indebido de mi trabajo).

Ale, no me enrollo más y os dejo ver y leer (os recuerdo que yo no soy escritora, leo mucho pero soy ilustradora).

¡Que lo disfrutéis!
   





INTRODUCCIÓN

Desde el principio de los tiempos han existido innumerables razas que hoy en día se creen extintas o ficticias. También es posible que la realidad se haya deformado con el paso del tiempo o que la sociedad sea incapaz de reparar en la presencia de estas criaturas. Sólo los que gocen de inocencia podrán hallar la verdad sobre estos seres; sólo los que posean la llave de las puertas de la razón podrán liberarse y descubrir lo que la naturaleza esconde.

Se han intentado catalogar en volúmenes; se han contado multitud de historias sobre ellos junto al fuego o antes de conciliar el sueño, y hasta se han hecho preguntas sin respuesta acerca de estas criaturas. Se les ha admirado y se les ha temido, pero siempre se han mantenido ocultos bajo un halo de misterio.

¿Por qué no darse a conocer? Quizá por temor o desinterés. Quizá sepan de las mentes obtusas que les rodean; donde la ciencia, la razón y la lógica se han apoderado de la imaginación y el ensueño. Puede ser simplemente que no les convenga llamar la atención a unas ingeniosas, pero a la vez ingenuas mentes, que les son fáciles de manipular y burlar.

Los seres de los que aquí vamos a hablar son sólo algunos de los muchos que cayeron en el olvido. Descubriremos sus formas y apariencia, y narraremos algunos de sus inicios o anécdotas; desvelando a su vez, errores y pecados.

Por último y como hemos mencionado anteriormente, ésta es sólo una pequeña parte de esa interminable lista. Una selección de aquellos que han sido omitidos en innumerables bestiarios, y que en realidad nos son más cercanos.





PÚRPURIS

Hace mucho, mucho tiempo, el mundo estaba bañado de luz y sombras. No existía el color. A pesar de ello, todo era hermoso: esbeltos y robustos árboles, extensas praderas que rozaban la línea del horizonte, animadas aguas que se precipitaban saltando por los fríos peñascos... pero faltaba algo, y los dioses lo sabían. Todo se veía triste, sobrio, sin emoción.

Una mañana, cuando la luz blanca iluminaba la tierra, un pequeño y nervioso pajarillo fue llamado ante los dioses. Le pidieron su ayuda para que arreglara ese gran vacío en el mundo. El inquieto pajarillo escuchó atento, ¡no podía creer que los mismísimos dioses lo necesitaran a él! Había aves mucho más nobles que un pequeño pájaro que parecía revolotear siempre sin rumbo.

Los dioses decidieron otorgarle pequeñas gotas de colores provenientes de sus sentimientos, y este, las esparció por el mundo.

De allí nacieron los Púrpuris. Entrañables seres que se ocuparían de dar color a todas las cosas. Rojos, naranjas y amarillos, para dar calidez y energía. Granates para la sorpresa y rosados para la feminidad. Verdes y grises para la naturalidad. Castaños y azules para dar tranquilidad. Y finalmente, los colores más saturados y vivos, para la jovialidad.

Pero no todo lo bueno dura eternamente: esta bendición sólo duraría mientras el Astro Rey estuviera presente. Por eso, al caer la noche, los púrpuris mueren y toda la tierra viste de luto hasta su renacimiento con la llegada del nuevo día.





COTILLAS ALADAS

No hay secretos bien guardados si de un pájaro escuchas su canto: -pío pío- se oirá, cuando a otros se los vaya a contar.

A mis oídos ha llegado una historia que cuenta así: en una pequeña granja situada muy cerca de un oscuro bosque, vivía una humilde familia. La joven pareja solo tenía un niño y ya estaba de camino el segundo. Al no haber otros niños con quien jugar u otras granjas o casas en los alrededores donde entretenerse, el niño se aburría, lo que le llevaba a hacer de las suyas. Le gustaba perseguir y alborotar a las pobres gallinas, disfrutaba haciendo enojar al ganado, y se entretenía lanzando piedras contra las colmenas de abejas. No le gustaba trabajar, y siempre que podía, eludía sus tareas en la granja.

Hasta que una mañana, el niño decidió esconderse de nuevo para eludir el trabajo, pero esta vez el escondite debía ser diferente.

Ni en el granero, ni en el pajar, esta vez sería en un lugar donde seguro que no lo encontrarían.

Pasó el día y la madre al ver que los animales estaban desatendidos, empezó a comprender lo que ocurría. Así pues, resignada, empezó hacer las tareas de su hijo. Mientras daba de comer a las gallinas, algunos pajarillos se acercaron revoloteando mientras cantaban una extraña cancioncilla:

-Pío pío ha huido, Pío Pío se ha escondido, ¡Pío pío menudo pillo!

A la hora de la comida la madre llamó al niño y lo buscó, pero no aparecía. No podía quitarse de la cabeza la extraña canción.

Llegó la noche y el niño seguía en paradero desconocido. La pareja preocupada, estaba en completo silencio. Cosa que no duró mucho, pues fue interrumpido por un repentino canto que procedía del exterior:

-Pío pío ha infringido. Pío pío se ha perdido. Pío pío ¿está en peligro?

Los dos se miraron a los ojos, ya sabían donde estaba su hijo. Tras esto, unos atentos pajarillos observaban como la silueta de un hombre salía corriendo en dirección hacia el misterioso bosque.





JINETES DE CARACOLES

Diminutos seres del tamaño de una nuez, hiperactivos, cabezotas, y muy fáciles de ofender, ya que todo se lo toman muy en serio. Siempre con ganas de competir, pues es su forma de demostrar que su pequeño tamaño no les importa en absoluto. Pero nada más lejos de la verdad; al verse tan diminutos pidieron explicaciones a sus creadores, quienes les dijeron que habían sido formados a partir de restos de otras criaturas. Fue entonces, cuando se aferraron a la idea de que si querían crecer, debían demostrar su valía. El más sabio entre ellos dedujo que para mostrar su talento y valor, lo mejor era ganar muchísimas veces.

Pero, ¿ganar a qué?

Habían visto infinidad de seres grandes correr de un lado para otro... allí estaba la respuesta a su pregunta: harían carreras.

Eso seguro que les haría crecer, pensaron, y ya nadie les pudo quitar esa idea de la cabeza. Pero estos seres son muy rápidos, y eso le quitaba mérito a su proeza; cualquier ser vivo rápido puede ganar una carrera. Sin embargo, los seres más altos que conocían eran los árboles, y éstos no se mueven mucho ¿o eso es lo que los árboles querían que pensaran?. ¡Pues ni los dioses ni nadie les impedirían crecer!, y si para ello debían hacer carreras inapreciables como las de los árboles, así sería.

Tanto se obstinaron en su descabellada idea, que no llegaron a ver la verdad: jamás serían más grandes de lo que ya son. Así que desde que decidieron competir a la manera “árbol”, montan sobre lentos caracoles compitiendo en su eterna carrera hacia ninguna parte.





CABEZAS DE JUNCO

Hace mucho tiempo, en las profundidades de un bosque, vivía una anciana que había huido de la vida mundana que su aldea le ofrecía. No le gustaba la muchedumbre, y a su vez, ella tampoco era apreciada debido a su facilidad para irritarse y su desdén por la gente de la aldea.

Pasaba el tiempo y la mujer disfrutaba de su soledad experimentando y elaborando pócimas con las que podía dirigir la voluntad de las personas, llegando incluso a conseguir que hasta el más rebelde cayera a sus pies por adoración. A pesar de su solitaria vida, las noticias sobre estas pócimas iban llenando las bocas de los aldeanos y la anciana temía que tarde o temprano, vinieran a por ella para condenarla por sus actos.

Llegó la noche en que escuchó voces enojadas y cascos de caballos en la oscuridad; su corazón se agitó. Rápidamente buscó entre sus pócimas alguna que la ayudara a ahuyentar a los intrusos. Y eligió la más fuerte; esa que haría que quien la tomara, le obedeciera incondicionalmente hasta el fin de los tiempos.

Pero no había nadie a quien dársela de beber para que le ayudara a deshacerse de los enemigos y éstos no parecían tener ganas de tomar un trago, más bien querrían su cabeza. Miró a su alrededor en busca de cualquier ser vivo. La puerta empezó a recibir fuertes golpes. La mujer, que vio los juncos que acababa de recoger esa misma tarde, desesperada, desparramó el líquido sobre ellos.

-``¡No permitáis que nadie entre en casa! ¡Ahuyentad a los curiosos y destruir a los malvados que se atrevan a acercarse!’’. Antes de que los juncos reaccionaran la puerta se vino abajo. La anciana sucumbió ante los fuertes golpes que le asestaron los violentos intrusos. Y cuando el último aliento de su vida empezaba a abandonarla, creyó ver a uno de sus juncos agitarse levemente.

Nadie volvió jamás de la expedición a la casa de la anciana. Se cuenta que la bruja pudo con ellos gracias a algún terrorífico hechizo, cuando en realidad, los hombres terminaron perdiéndose en el bosque, guiados por unos extraños seres semejantes a los juncos. Llevarían a los más implicados en la muerte de la anciana a las orillas de un lago donde los malvados pagarían sus pecados, y ellos disfrutarían de la nueva vida que se les había ofrecido.






HIJAS DE LOS RÍOS

Nacidas en manantiales que se creen sagrados. Sus delicadas risas, son el sonido de un riachuelo que te guía hasta ellas, con la promesa de poder relajarte a sus orillas. Nada más lejos de la verdad. Sobre la reluciente superficie de lagos, estanques y pantanos, hermosas figuras acuosas, que parecen embrujarte con su armónico movimiento, te tientan a acercarte a sus oscuros propósitos.

Son frías aguas traicioneras, siempre misteriosas, acechando al forastero en busca de algún tesoro con el que hacerse. Si cualquiera de tus pertenencias les llama la atención, da por hecho que tarde o temprano será suyo. Su frialdad, no atiende a razones, y desconocen el significado de la ``compasión’’. Codiciosas y mimadas, arrastraran a sus víctimas hasta las sombrías profundidades de riachuelos, donde el agua no parecía cubrir más allá de la rodilla.

Y una vez allí, se burlarán del desafortunado por haberse ofrecido tan a la ligera, y jactándose de su generosidad, le ofrecerán la posibilidad de un trueque. La vida a cambio de “un pequeño tesoro”. Jamás tomarían algo por la fuerza, pues dicen basarse en la norma del intercambio equivalente. Si el forastero posee algún objeto que a ellas les interese, conservará su vida; si por el contrario no se tiene nada que ofrecer, o éstas no están conformes con el bien ofrecido, tomaran la vida del individuo con un beso mortal.





VENERABLES DE LAS NUBES

Allá en lo alto, en los alrededores de las más altas cumbres, moran unos solemnes seres. Fueron creados por los dioses mediante una buena porción de sabiduría, un generoso fragmento de nobleza, y una pizca de libertad, que les otorgaría unas poderosas alas con las que surcar los cielos. Convirtiéndose así en el perfecto medio de transporte, para llevar a los más dignos entre los mortales, hasta sus divinos y resplandecientes salones.

Pero la melancolía también quiso formar parte de aquel majestuoso ser; así que en el último segundo, antes de terminar de engendrar esa nueva criatura, que uniría el mundo de los dioses y el de los mortales. Ésta se acomodó en su mirada, inundándola de tristeza y sensibilidad.

Desde entonces, estas níveas criaturas (veneradas y respetadas por su bondad y su alta consideración hacia la justicia), crearían formas en las nubes con su cálido aliento, y derramarían innumerables lágrimas, que les ayudarían a la hora de modelarlas y darles forma. Traerían imágenes del pasado, a la memoria de las gentes que más lo necesitaran. Añorados recuerdos a punto de perderse, conmemorables momentos que fortaleciesen los espíritus de los que ya habían perdido toda esperanza, y algunas simples y caprichosas ideas para las tiernas mentes infantiles.





ZINGAROS INMORTALES

Cierta noche, la muerte, cansada y aburrida, paseaba sin rumbo entre los altos robles de un viejo bosque. De pronto oyó risas, cantos y música. En un lugar cercano, y ajena a su solitaria y triste existencia, se estaba celebrando una fiesta. Atraída por los vivos ritmos y la fuerza de sus alegres danzas, decidió unirse a la animada velada zíngara.

Ya empezaba a despuntar el alba cuando, intrigada, se levantó y preguntó a los joviales asistentes si sabían quién era ella. Éstos, sin perder la sonrisa, respondieron afirmativamente. La muerte, a la vez confusa y agradecida por haber podido disfrutar de su compañía a pesar del miedo que su identidad solía despertar, quiso ofrecerles un don: vida ``eterna’’.

Los zíngaros se habían ganado el cariño de la mismísima Parca. No obstante, no hay que olvidar que ésta no controla el tiempo; su regalo les otorgaría una vida inmortal, no la juventud eterna. Sus cuerpos seguirían sintiendo el paso de los años y ella iría a buscarlos si así lo decidían.

Desde entonces, cada uno de ellos recibiría una gema justo después de nacer. Esta singular piedra creada en el útero de la madre, aun en estado líquido, absorbía cierta cantidad de la energía personal del bebé no nato. Durante el parto, el contacto del aire haría endurecer el nombrado líquido. De esta forma, su dueño, en caso de sufrir una muerte no natural, obtendría una segunda oportunidad.





LUCIERNAGAS BRINCADORAS

Alegres y saltarinas, brincan y brincan sin temor a perderse; pues ellas siempre saben el camino correcto. Su sentido de la orientación es superior a cualquier ser vivo. Pocas veces se quedan quietas, pero cuando esto ocurre, su muelle tiende a curvarse y las hace caer en dirección hacia el norte, echo curioso incluso para ellas, que sin entender el porqué, ríen divertidas cuando esto ocurre.

En compañía de extraños se sienten realmente cohibidas y muy reservadas, por eso prefieren no mostrarse a los demás. Pero si sienten la presencia de un individuo solitario, no pueden evitar acercarse cautamente, para saber de él. Estas luminosas criaturillas no soportan estar solas. Necesitan vivir en grupos numerosos, de ahí que sientan curiosidad y algo de lástima por los que se hallan desamparados. El hecho de sentirse solas y abandonadas les lleva a una terrible depresión que termina con sus vidas. Se sabe que el verlas no representa ningún mal, ya que son unos seres pacíficos. Lo más común es que al reconocerlas, el desorientado individuo, dé gracias por su presencia. Su tímido comportamiento frente a los desconocidos las hace recelosas, dejando que el intruso dé el primer paso. El mínimo movimiento brusco o fuera de lugar, las hará huir despavoridas, como si de un monstruo se tratara. Por eso siempre hay que tener mucho cuidado a la hora de hablar y moverse, para no ahuyentarlas antes siquiera de pedirles ayuda. Si se consigue entablar una conversación (con esto me refiero a decir algo, lo que sea) y que las luces no desaparezcan, estudiarán brevemente a su interlocutor y le formularán tres preguntas con una fina y delicada vocecilla. Si las respuestas recibidas por el desconocido les agradan, le guiarán hasta un lugar seguro; si les entusiasman, es que ellas pensaron en lo mismo y por lo tanto lo tomarán como una más de ellas y será guiado hasta donde realmente desea ir. Si por el contrario les disgustan las respuestas o no obtienen ninguna; se sentirán ofendidas, y desaparecerán y dejándolo solo frente a la oscuridad.





FUEGOS CAÍDOS

Cuando una lágrima es derramada por un dios, ésta cae inevitablemente al mundo de los mortales, vanagloriándose de su belleza y encanto. Todas ellas saben que han sido desterradas para siempre de la bóveda celeste, pero también conocen su misión. Serán deseadas por todos, serán admiradas en sus vertiginosos descensos mientras se les ruega por un único deseo; pero las cosas no funcionan así. Para tener el derecho de pedir un deseo divino, primero se les debe atrapar, y esa tarea no es fácil.

Tras su contacto con la tierra, su vida sólo dura unos instantes, los justos para que el merecedor de éstas o el que esté en el momento y en el lugar indicados puedan atraparlas. Pero estas orgullosas casi divinidades, no se dejan aprisionar tan a la ligera; haciendo gala de sus magníficos poderes, chisporrotean ansiosas, retando a los frágiles mortales a darles caza en unas desenfrenadas carreras.

No se tiene constancia de que alguien haya conseguido apoderarse de ellas. Éstas, simplemente se han desvanecido a media carrera, privando a cualquiera del codiciado deseo. Y no han sido pocos los que, desesperados por el fracaso, han perdido la cordura y han vagado sin rumbo fijo, obsesionados con su búsqueda y la posibilidad de darles alcance la próxima vez.

Su poder reside en la energía que sigue acumulada en su interior hasta el preciso momento de sucumbir a su fin. Y serían capaces de conceder cualquier tipo de petición por muy complicada, rebuscada, o ambiciosa que fuera. Pero hay que saber cómo pedirlo.

Se puede llegar a saber el momento del espectacular acontecimiento prestando atención a los cambios en el tiempo, que están regidos por el estado de ánimo de los dioses.





TEJEDORES DE SUEÑOS

Se autoproclaman semidioses, pero en realidad fueron creados por la luna con el propósito de cuidar a los mortales. Guiándolos a través de los sueños nocturnos, les mostraban hazañas que librar, decisiones que tomar y miedos que vencer. Pero como ya hemos mencionado antes, nada es blanco o negro; todo tiene su lado bueno y su lado malo.

Se les dotó de ciertos poderes, asombrosa magia con la que cautivar a los soñadores y ayudarles a ver su destino. Cada vez se hacían más poderosos, hasta que el poder corrompió sus almas y les hizo querer más y más. Empezaron a aprovecharse de sus obligaciones; creando sueños que controlaran a los más débiles, para utilizarlos como marionetas forjando un futuro en su propio beneficio. Esto causó numerosas muertes de gente inocente guiada a batallas sin sentido; la luna se tiñó de rojo debido a la ira que sintió al ver las atrocidades que se habían llevado a cabo. Como castigo, les negó su luz cada 28 días y los desterró a vivir en el mundo terrestre. Aún hay noches en las que la luna se vuelve naranja como recuerdo de los crueles pecados provocados por sus hijos.





CAMBIAPIELES

Podría decirse que son los benjamines de la creación, de ahí que los dioses no supieran que forma darles, se les habían acabado las ideas? O simplemente estaban cansados de tanto trabajo...

Así pues, se les concedió la oportunidad de elegir su aspecto, y esto les alegró tanto que pensaron que ya que se les ofrecía un regalo tan útil, lo aprovecharían obteniendo el cuerpo más maravilloso que jamás se hubiera visto, pero ¿cómo era ese cuerpo...? no solo no tenían forma, sino que tampoco tenían imaginación suficiente para crearse a si mismos. Los dioses les dieron una noche para que pensaran sobre ello, que admiraran a las demás criaturas y vieran las ventajas y desventajas de cada una de ellas. Contentos, no perdieron tiempo, y estudiaron a cada una de las demás especies.

Todas eran fascinantes: con escamas para nadar, con alas para volar, veloces para poder cazar y no ser cazados, con hermosas pieles por las que ser admirados, feroces dentaduras para ser temidos, inteligentes... todas les gustaban, pero al final, llegaron a la conclusión de que lo que más temían en su futuro, era la idea de poder ser dañados por cualquier otro ser.

Así llego el alba; el sol empezaba a despuntar por el lejano horizonte, y los dioses querían dar por finalizado su trabajo. Llego la pregunta, ¿qué forma deseáis tener? ¿Qué cualidades?, y orgullosos les dieron la respuesta. No deseaban la codiciada sabiduría, no deseaban alas para volar ni branquias para nadar, nada de pieles hermosas, adiós a la velocidad y dotes para cazar. Ante el temor a ser atacados, pidieron ser los seres más terroríficos de la creación, y así, alejar cualquier amenaza a través del miedo.

Pero hay que tener mucho cuidado con lo que se desea. Pedían ser temidos por cualquiera, y así sería. Para ello, tomarían la más atroz de las formas, y el simple hecho de estar cerca dejaría como rastro un tembleque acompañado de sudor frío, desembocando en la soledad más absoluta y el dolor más profundo al sentirse eternamente rechazados por las demás razas de la creación.





NORSK

Gigantes en el cielo; luces del Norte y del Sur. Se les ve como guardianes, protectores de la gran madre, pero… ¿realmente se está seguro de que es ésa su misión?

Salen en las frías noches, pintando los cielos con su danza. Girarán y girarán sobre las inmensas puertas que conectan los dos mundos, custodiando e intentando restringir la entrada a intrusos. Sin embargo, durante el día descansan en grandes cavernas donde los hielos ya no alcanzan; y donde antaño, rodeados de cristales, podían recargarse.

Son parientes de los muy conocidos dragones, de ahí que las formas e instintos nos recuerden a tales criaturas. Aunque lo cierto es que los Norsk poseen una forma etérea, compuesta tan sólo por luz y energía, y no un cuerpo físico como sus primos; lo cual no resta importancia a su impresionante poder. Se distinguen por su nobleza y altivez. Y conociendo la emoción que despiertan sólo con su presencia, bailando por los cielos y dejando a su paso el misterioso fulgor, no tardan en dejarse ver en los oscuros y fríos cielos de sus tierras heladas.

No han sido pocas las culturas que han creado imágenes representando a estas orgullosas criaturas, con la esperanza de que se les otorgara protección, fuerza, bienestar y suerte. Ya fuera en las entradas de grandes construcciones arquitectónicas como templos y palacios, o en prendas, joyas y amuletos. Una de las culturas más familiarizadas con este tipo de seres, tallaba inmensas cabezas para los mascarones de sus embarcaciones; atribuyéndoles protección ante los malos espíritus del mar y temor para los enemigos.

Se han contado historias de intentos de intrusión agresiva ciertos poblados que veneraban a estas criaturas. Intrusiones que podrían haber acabado con la vida de todos los habitantes de la zona, pero en las que misteriosamente, los atacantes terminaban por dar media vuelta, al distinguir las siluetas de lo que parecían unas enormes y luminosas cabezas de lagartos. Asustados, huían ante lo que creían una defensa más poderosa.





Y por ahora, esto es todo amigos. Tengo más personajes que me gustaría ir metiendo poco a poco, pero bueno eso ya otro día, así que ya sabéis que en realidad no es el fin del cuento.

(Espero no haberme colado, y haber metido la pata de alguna forma, como con faltas de ortografía, poner los textos confundidos con los personajes, o haberme comido algo del texto con el copia y pega...).

Pero sobre todo, espero que lo hayáis disfrutado.





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